En la clínica se encasquetaba un gorro hasta las cejas y se cubría el rostro con una gran mascarilla. Lo único que veían sus pacientes era un par de ojos y un par de cejas. Sin embargo, no podía ocultar que era un hombre guapo. Su hermosa nariz alzaba la máscara de una forma gallarda, sexual; al verla, casi todas las pacientes se ruborizaban y— a pesar de que eso no lo cubría el seguro médico— se enamoraban al instante de él.
* Kashit0 ha cenado hoy un tazón de fresas con leche.
* Kashit0 sueña con seguir leyendo un poquito antes de dormirse.
* Kashit0 está escuchando el tic-tac desincronizado de dos relojes.
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