Era de noche, no había nadie y solo nos iluminaba una máquina con una bebida gigante llena de burbujas. "
Parece magia..." dijo acariciando miles de pompitas "
... Si pedimos un deseo, ¿crees que se cumplirá?", "
Prueba..." dije... sabiendo que, aunque no era la primera vez que me iban a desear, sí lo sería en la que me dejaría cumplir... y cerramos los ojos... y los millones de burbujitas pasaron de la máquina a nosotros... y no solo su deseo se cumplió... el mío también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario