España está en crisis. Todo el mundo está en paro. Nadie llega a fin de mes. Vamos a tener que pagarnos las medicinas. El Sureste se quema... tanto... y tan cerca... que esta mañana había cenizas en mi terraza. Y uno de mis mejores amigos se la está jugando para apagarlos. Con "que se la está jugando" me refiero a que dos helicópteros de extinción se han caído y el corazón se me ha puesto a mil. Y mil mierdas más de esta vida.
Pero ayer cuatro personas chutaron un balón y me hicieron sonreír. A mí, y a mi familia. Y a mis vecinos. Y por los pitos, risas y gritos, a mi ciudad. Y por las noticias, a las vuestras también.
Lo que me hace sonreír aún más.
Y no se va a arreglar el mundo, pero por un ratito, hemos sonreído un poco y creo que en estos tiempos vale mucho más que muchas primas.
Respecto a las cuales, me pregunto: Cuando ganáis un premio, ¿lo donáis? ¿Regaláis vuestros sueldos mensuales? Porque ya sé que no tenemos los millones que tienen ellos, pero a lo mejor solo con lo que nosotros merendamos comerían cinco niños. Con nuestro móvil, nuestro ordenador... nuestra guitarra o los diez euros que nos vamos a gastar en las rebajas.
Así que hoy me he convertido en enemiga de todos mis amigos hippies, modernos, antifutboleros, economistas, esos que solo saben hablar de la crisis, que entienden mucho de la prima de riesgo y se saben todos los trucos de los políticos para metérnosla doblada mientras gritamos "gol"...
Y les he dicho que gracias por instruirnos tanto, pero que no quiero más. Que me amargan. Que todo lo que dicen es horrible y sus propuestas para los demás suenan muy bonitas, pero no son reales. Ni ellos mismos se las aplican.
Que se relajen un poco y en un partido de fútbol vean a 22 tíos en calzoncillos corriendo detrás de un balón y hagan la ola de vez en cuando.
Que no vamos a arreglar el mundo, pero tampoco lo vamos a estropear. Ni siquiera se nos va a ir la celulitis, pero los nervios cuando se va acercando la marea igual te hace reírte un poco.
O ponte un disco. Pinta un cuadro.
Haz lo que te de la gana que te haga sentir bien, y si no quieres, por lo menos respeta al resto.
Que cuando un mago me hace magia, no espero pillarle el truco.
Solo que me ponga estrellitas en los ojos.
Que no nos rompan las ilusiones.
Gracias.
3 comentarios:
Relájate mujer, si yo era la primera que estaba ayer en el bar celebrando los cuatro golazos que marcaron, y eso que no me gusta el fútbol. Al final sucumbí a esa algarabía de gritos y risas... Pero... no hay que olvidarse de la realidad.
¿Realidad o pesimismo?
Si precisamente la que pide que se relaje el mundo, soy yo.
Ya no me parece realidad, ni pesimismo... yo creo que es más fanatismo, y el que más mola es el más caótico, el más retorcido, el peor pensado.
chapeau!
chica lista
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