— Tengo reglas, y quiero que las acates. Están hechas para mi placer y tu beneficio. Si sigues estas reglas hechas para mi satisfacción, te recompensaré. Si no lo haces, te castigaré y así aprenderás
— ¿Y en dónde encaja todo esto? — Ondeo mi mano en dirección general de la habitación.
— Todo esto es parte del paquete de incentivos. Tanto recompensa, como castigo.
- Así que obtendrás gozo por ejercer tu voluntad sobre mí.
- Se trata de ganar tu confianza y respeto, por eso me dejarás ejercer mi voluntad sobre ti. Obtendré un gran placer, dicha, debido a tu sumisión. Mientras mayor sea tu sumisión, mayor será mi dicha; es una ecuaciónmuy simple.
— Bueno, ¿y qué obtendré yo de esto?.
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