miércoles, 23 de enero de 2013

Planes

Llevo tres noches en Sevilla y las dos primeras me sirvieron para leerme unas cuantas revistas. Anoche, sin embargo, dediqué la media hora antes de dormir a otro tipo de placer igual de solitario. Hacía meses que no lo hacía y era ya más una cuestión de necesidad. Estaba a punto de quedarme dormida cuando escuché que una redactora que duerme en la habitación de al lado llegaba con compañía. Las risas mientras abrían la puerta me desvelaron y aunque al principio me enfadé un poco, me pareció divertido escuchar lo que sucedía al otro lado del tabique. Las voces y las risas cesaron y después de unos minutos de silencio en los que supongo que andarían en los preliminares, volví a escuchar a la redactora.

Primero bajito, luego un poquito más alto y después gritando sin complejos. Fue corto, pero de final muy intenso. Después otra vez el silencio y a los pocos minutos otra vez los jadeos de la redactora, que iba definitivamente a por el segundo. Que a él no se le oyera me hacía imaginar lo que ocurría y esa imagen me excitaba mucho. Cuando la redactora por fin tuvo el segundo, lo mío tampoco tenía ya vuelta atrás. Muy poco después mi vecina empezó otra vrz, pero ahora los jadeos también eran de su amigo. La cama empezó a moverse y a golpear con un ritmo acompasado en mi tabique.

El mismo ritmo cogí yo y no lo abandoné hasta el final. Fui la primera en terminar, después acabó la redactora por tercera vez y después el chico.

Lo de anoche fue lo más parecido a un trío que he hecho en mi vida. El amigo sin identificar se fue pronto de la habitación y me dieron ganas de salir yo también a la puerta a despedirle. Me lo pasé tan bien que me he activado para esta noche y estoy deseando que me salga un plan.