Compraba libros que nunca tenía tiempo de leer porque todo lo que le causaba placer, conocimiento o emoción lo dejaba para mañana.
Sin darse cuenta de que, como enseña Alicia en el País de las Maravillas, o Alicia a través del espejo, e incluso James Bond, el mañana nunca muere porque no existe en el presente, que es nuestra única realidad. «Mañana te daré tarta de manzana —le decía la Reina a Alicia. Y, al día siguiente, cuando Alicia reclamaba la tarta, la Reina le contestaba—: Te dije que tendrías tarta mañana, no hoy.»
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