Me contó que le pasaba que, después de acostarse con ella, no tenía ganas de que se quedara en su cama. No tenía ganas de acariciarla hasta quedarse dormidos abrazados. Quería que se fuese...
Que la quería muchísimo, pero no lo podía evitar: No era la mujer de su vida.
Pensé que, efectivamente, en eso consiste el amor: En compartir sueños.
Y recordé las veces que me insistía en que había comprado cosas para desayunar... croissants, napolitanas... cereales... que me quedase...
... Y, mierda, a lo mejor no era eso lo que quería compartir conmigo...
2 comentarios:
Pásate por mi blog, hay una cosita para ti ;) Un besito
Ooooooh, muchas graciaaaaasssssss.
En cuanto tenga un ratito (posiblemente esta noche) hago la ceremonia oficial!! :)
Muacks!!
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