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Aquella mujer amaba a Sumire. Pero no podía sentir por ella deseo sexual. Sumire amaba a aquella mujer y, además, la deseaba. Yo amaba a Sumire y la deseaba. Sumire me quería, pero no me amaba ni me deseaba. Yo podía sentir deseo por otras mujeres sin nombre, pero no las amaba".
Sputnik mi amor, Haruki Murakami
2 comentarios:
Qué situación más absurda... ¡y más real!
Lo dicho: Un "Como la vida misma" ;)
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