- Igual es ésa la historia de mi vida. A un lado los hombres que me han querido salvar de mi tristeza; en medio los que jamás me han hecho caso, y al otro los que se excitan con mi bordería.
- O tu inteligencia.
- Bordería. La inteligencia, si la tengo, no la ven.
- En realidad, a mí siempre me has hecho reír. No eres triste, eres graciosa. Y muy pesada, eso sí.
2 comentarios:
Hey, es para mí.
¿La teoría?
Me temo que nos pasa a muchas...
Publicar un comentario